Eyesore: La herida en el paisaje

El Skyline, o “línea de horizonte” en español, de una ciudad es un representante de la morfología de una ciudad. Muestra su historia, su cultura y todos los cambios ocurridos, así como la arquitectura que se desarrolla en la ciudad. Tanto es así que a día de hoy son 2 de las cosas más a tener en cuenta cuando se desarrolla un proyecto urbanístico en una ciudad, sobre todo si es en lugares sensibles por el posible contraste arquitectónico o el horizonte.

Hay muchos ejemplos de construcciones en el mundo que han moldeado el skyline de una ciudad, especialmente aquellos edificios que destacan en el skyline como hito arquitectónico al diferenciarse de los demás (bien, por su altura, contraste con otros edificios, u otras características). También tenemos ejemplos de edificios que aunque no moldeen el skyline, si lo hacen de la situación donde se ubica. No obstante, casi todos ellos tienen una cualidad común, acaban siendo los lugares más reconocibles de la ciudad y los más visitados, tanto que acaban siendo un símbolo de la ciudad o incluso un representante de un país.

Construir una autopista de 2 pisos delante de un edificio histórico, no es algo bonito precisamente

Pero que pasa cuando algo que destaca en el skyline o en un barrio no lo hace de una forma positiva. No muchas veces el destacar por algo tiene una afección positiva, todo lo contrario, se puede destacar de forma negativa, y en el caso de los edificios u otras construcciones, esto pasa muchas veces desde hace tiempo.

Eyesore: Concepto y ejemplos

Eyesore es una palabra de origen inglés que viene a significar como herida visual o herida al ojo, debido a que la presencia de un edificio o infraestructura produce un impacto visual que en la mente del observador se evalúa como negativo. ¿Pero a qué se debe esto?.

Como he dicho antes, se puede deber al contaste arquitectónico a veces, o a que cambia el skyline de forma brutal. Un ejemplo de atribuido de eyesore aquí en España en una ciudad es el de la ciudad de Sevilla. En 2008 tras varias polémicas por su impacto brutal sobre el skyline del casco histórico de Sevilla (Incluso la UNESCO tuvo que evaluar si retirar la concesión de Patrimonio de la Humanidad de la Catedral de Sevilla, Archivo de Indias y Alcázar) se decidió construir la famosa Torre Sevilla. El edificio de 180 metros creció poco a poco entre 2008 y 2012 cambiando gradualmente el paisaje de la ciudad permanentemente, y dividiendo la opinión pública de toda la ciudad entre sus partidarios por las posibles actividades económicas y de progreso que representan para Sevilla y sus detractores que lo veían innecesario y una amenaza para el paisaje y posiblemente el turismo.

Por lo general en un skyline el rascacielos es la figura con más probabilidades de generar esta situación, sobre todo si su altura y estilo arquitectónico con el que se construye genera un fuerte contraste con los edificios de su entorno como es el caso del “Rascacielos solitario”. Quizás el ejemplo más famoso de este caso es el de la Torre Montparnasse en París. Con sus 210 metros este rascacielos que se erige en la zona del mismo nombre se trata de uno de los más criticado negativamente de la ciudad por su enorme desencaje con los edificios del París de Haussmann. Tanto es así que para muchos parisinos es uno de los mejores edificios para tener vistas de la ciudad, puesto que es “el único punto desde el que no se divisa dicha torre en toda la ciudad”. Otro ejemplo moderno es el de la Torre de Manila en Filipinas, cuya altura y cercanía al monumento a José Rizal ha hecho que adquiera una fama negativa en Filipinas, siendo victima de Photoshop para muchos internautas del país asiático.

La Torre de la discordia en París

En el caso de edificios que simplemente desencajan con el entorno en el que se ubican tenemos ejemplos varios como el del centro Pompidiu diseñado por Richard Rogers, al igual que la Torre Montparnasse, tampoco encajaba con el estilo arquitectónico de Haussman por un estilo que recuerda al de un edificio sin fachada o aún en construcción, no obstante con el tiempo el edificio ha sido aceptado por gran parte de la sociedad parisina, no es el primer edificio de Richard Rogers que pasa por esta situación. Las infraestructuras también son aveces consideradas eyesores, sobre todo si se trata de autopistas elevadas, siendo ejemplos la antigua autopista del embarcadero en San Francisco (Véase en la primera imagen del artículo) que arruinaba la estética de muchos edificios del paseo marítimo, (Tras el terremoto de Loma Prieta en 1989 se aprovechó para derribarla), o el puente Waldschlösschen en Dresden que le costó al valle del Elba a su paso por la ciudad su condecoración de Patrimonio de la Humanidad.

De la infamia a la fama y viceversa

El nacimiento de un eyesore se da en muchas ocasiones en sus origenes, pero a veces también se da posteriormente con el tiempo. Hay muchos ejemplos de monumentos mundiales que antiguamente eran considerados como aberraciones. El caso más notorio se lo lleva París de nuevo con la Torre Eiffel. Construida para celebrar la Exposición Mundial de 1889, la torre diseñada por Steve Sauvestre y no por Gustave Eiffel como mucha gente cree, se concebió como algo temporal, la torre más alta del mundo en su tiempo debía ser demolida tras 20 años. Pero su valor estratégico como torre de comunicaciones se dejó como tal. Hoy irónicamente se trata no solo del símbolo de la ciudad, sino también de Francia. Otros edificios y construcciones que han sido criticados son el Golden Gate por su impacto visual sobre la bahía y costa de San Francisco, o el Millenium Dome de Londres.

Torre Eiffel: De la infamia de una ciudad como París, a ser el máximo representante de todo un país.

Por el contrario, hay muchos edificios que con el tiempo se han vuelto “feos” cuando originalmente se consideraban hermosos, según la gente. Las razones son varias. Una de ellas es que el edificio haya decaído con el tiempo. El abandono, la presencia de graffitis, basura, contaminación o entornos violentos hacen que un edificio se convierta en algo horrendo para los habitantes de la ciudad. Ejemplo de ello son fábricas o pisos de viviendas abandonadas sin importar su carácter histórico. Son un caso de decadencia que se debe paliar lo más rápido posible, a menudo mediante reformas, proyectos de rehabilitación del edificio, cambios de uso, o como última solución: La demolición del edificio en si.  Algunos casos son por ejemplo el Pruitt Igoe en St. Louis, EE.UU. el cual fue un complejo de 33 bloques de viviendas sociales que decayeron rápidamente por los problemas sociales que surgieron y tuvieron que ser demolidos, la Torre de apartementos abandonada de Ponte en Johannesburgo, Sudáfrica o lo que queda de la central eléctrica de Northampton.

Hay ocasiones en las que el chabolismo genera una mala pasada al paisaje metropolitano, las famosas favelas de Rio de Janeiro o barrios de chabolas que se acumulan a las afueras de Ciudad de México. En algunos casos extremos llegamos al chabolismo vertical, que se da en edificios de pisos que se han abandonado o que durante un largo tiempo no han tenido ningún uso, llevando a la ocupación de estos por parte de las clases más bajas, tenemos el caso del Centro Financiero Cofinanzas en Caracas, Venezuela, un edificio cuya construcción fue abandonada, y que actualmente es la chabola vertical más alta del mundo. Otro caso extremo sería el de la ya no existente ciudad amurallada de Kowloon, en la que la apilación de apartamentos uno sobre otro creaba una situación de vida infernal dentro de la ciudad.

Ciudad Amurallada de Kowloon, un infierno vertical

También se pueden incluir construcciones que tienen un impacto visual negativo en el medio rural, como los aerogeneradores, una presa, o un edificio de dimensiones gigantescas como seria una fábrica.

No es solo un edificio, es el estilo arquitectónico

Hay muchas ocasiones en los que la fealdad de un edificio o construcción radica en el estilo aruitectónico como se ha mencionado antes. Pero, que ocurre con otros edificios existentes que tienen un estilo arquitectónico similar, son considerados también feos, o por el contrario ese edificio es un caso aislado. Hay veces que un estilo arquitectónico es más responsable de la fealdad generada que los edificios en si. Un ejemplo de estilo arquitectónico muy criticado por su fealdad es quizás el brutalismo.

Trellick Tower, jejmplo de brutalismo residencial en Reino Unido

El brutalismo se caracteriza sobre todo por el uso del cemento como material indispensable y la falta de elementos decorativos, resultando en edificios de color gris que buscan más la funcionalidad en si que un aspecto estético. Aunque extendida por todo el mundo, fueron los soviéticos los que más usaron este tipo de arquitectura por su carácter moderno en los años 50, bajo coste y por su asociación anti-burguesa. Hoy en día todas las ciudades que estuvieron bajo el dominio de la URSS tienen bloques de apartamentos conocidos como “edificio panel” inspirados en el brutalismo, así como monumentos y edificios civiles brutalistas. Pero no solo la URSS usó este estilo, tenemos ejemplos como el ayuntamiento de Boston, o la Torre Trellick en Londres.

En España un estilo propio de carácter eyesore podria ser el feísmo gallego, propia de dicha comunidad autónoma, en la cual se caracteriza por el uso a veces del ladrillo sin pintar, dejando ver el cemento y hormigón que componen las paredes y pisos, el uso de ornamentos extraños o de elementos que simplemente no encajan, partes del edificio sin construir, etc. También edificios con arquitectura más moderna son criticados el colorido American Dreamland Meadowlands en Nueva Jersey o el Edificio Mirador en Madrid cuyo diseño es similar al de Vallecas 20.

Edificio Mirador en Madrid, a veces la búsqueda por un diseño que destaque no significa que atraiga

Sea lo que sea, si hay algo que podemos tener claro es que ante todo un eyesore es un concepto sociológico, con un carácter temporal que puede ser subjetivo o darse en toda la sociedad. Como ya se ha mencionado, muchas construcciones que tenían un impacto visual negativo para gran parte de los residentes cercanos se han ido convirtiendo de forma gradual en monumentos e iconos reconocidos en cualquier parte del mundo. Lo mismo puede pasar con muchas construcciones modernas, al principio nos pueden resultar feas, ¿Pero significa eso que las futuras generaciones lo tacharán de feo también?, ¿Quién dice que nosotros no cambiaremos nuestra opinión de ese edificio con el paso del tiempo?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *